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domingo, 7 de septiembre de 2008

Canto 1 de la Divina Comedia por Giuseppe De Liguoro





El infierno (1911) de Giuseppe De Liguoro

En 1911 en Italia hicieron una versión filmada de la Divina Comedia. El autor se llamaba Giuseppe De Liguoro. En el sitio Pasión Silente (cuyo link tenéis aquí nomas a la derecha) estan todos los datos bien y completos y en Youtube hay colgados muchos fragmentos de la peli.

Cangrande Della Scalla









En la nota 10 del 1º canto de la Divina Comedia relacionan el lebrel del verso con Cangrande Della Scalla, señor de Verona, protector del Dante, a quien él escribió una epístola explicándole el sentido de su poema. Existe una escultura de este buen hombre, realizada anónimamente, a la cual Olga Gómez, máxima autoridad en cuanto a todo arte clásico, estética y oficios del bel arte se refiere, digo máxima autoridad para mí, digo ella decía que era una de la más bellas estatuas ecuestres de todos los tiempos, siendo las otras cuatro el Marco Aurelio romano, el Colleoni de Verrochio, el Gatamelata de Donatello y el Alvear de Bourdelle.

domingo, 13 de abril de 2008

Canto V de la Divina Comedia de Dante por Dore

CANTO V

Así bajé del círculo primero

al segundo que menos lugar ciñe, 2 (1)

y tanto más dolor, que al llanto mueve. 3





Allí el horrible Minos rechinaba. 4 (2)

A la entrada examina los pecados;

juzga y ordena según se relíe. 6


Digo que cuando un alma mal nacida

llega delante, todo lo confiesa;

y aquel conocedor de los pecados 9


ve el lugar del infierno que merece:

tantas veces se ciñe con la cola,

cuantos grados él quiere que sea echada. 12


Siempre delante de él se encuentran muchos;

van esperando cada uno su juicio,

hablan y escuchan, después las arrojan. 15


«Oh tú que vienes al doloso albergue

‑me dijo Minos en cuanto me vio,

dejando el acto de tan alto oficio‑; 18


mira cómo entras y de quién te fías:

no te engañe la anchura de la entrada.»

Y mi guía: «¿Por qué le gritas tanto? 21


No le entorpezcas su fatal camino;

así se quiso allí donde se puede

lo que se quiere, y más no me preguntes.» 24


Ahora comienzan las dolientes notas

a hacérseme sentir; y llego entonces

allí donde un gran llanto me golpea. 27


Llegué a un lugar de todas luces mudo,

que mugía cual mar en la tormenta,

si los vientos contrarios le combaten. 30


La borrasca infernal, que nunca cesa,

en su rapiña lleva a los espíritus;

volviendo y golpeando les acosa. 33


Cuando llegan delante de la ruina,

allí los gritos, el llanto, el lamento;

allí blasfeman del poder divino. 36


Comprendí que a tal clase de martirio

los lujuriosos eran condenados,

que la razón someten al deseo. 39


Y cual los estorninos forman de alas

en invierno bandada larga y prieta,

así aquel viento a los malos espíritus: 42


arriba, abajo, acá y allí les lleva;

y ninguna esperanza les conforta,

no de descanso, mas de menor pena. 45


Y cual las grullas cantando sus lays

largas hileras hacen en el aire,

así las vi venir lanzando ayes, 48


a las sombras llevadas por el viento.

Y yo dije: «Maestro, quién son esas

gentes que el aire negro así castiga?» 51





«La primera de la que las noticias

quieres saber ‑‑me dijo aquel entonces­-

fue emperatriz sobre muchos idiomas. 54


Se inclinó tanto al vicio de lujuria,

que la lascivia licitó en sus leyes,

para ocultar el asco al que era dada: 57


Semíramis es ella, de quien dicen 58 (3

que sucediera a Nino y fue su esposa:

mandó en la tierra que el sultán gobierna. 60


Se mató aquella otra, enamorada, 61 (4)

traicionando el recuerdo de Siqueo;

la que sigue es Cleopatra lujuriosa. 63 (5)

A Elena ve, por la que tanta víctima 64 (6)

el tiempo se llevó, y ve al gran Aquiles 65 (7)

que por Amor al cabo combatiera; 66


ve a Paris, a Tristán.» Y a más de mil 67 (8)

sombras me señaló, y me nombró, a dedo,

que Amor de nuestra vida les privara. 69


Y después de escuchar a mi maestro

nombrar a antiguas damas y caudillos,

les tuve pena, y casi me desmayo. 72


Yo comencé: «Poeta, muy gustoso 73 (9)

hablaría a esos dos que vienen juntos

y parecen al viento tan ligeros.» 75


Y él a mí: «Los verás cuando ya estén

más cerca de nosotros; si les ruegas

en nombre de su amor, ellos vendrán.» 78



Tan pronto como el viento allí los trajo

alcé la voz: «Oh almas afanadas,

hablad, si no os lo impiden, con nosotros.» 81


Tal palomas llamadas del deseo,

al dulce nido con el ala alzada,

van por el viento del querer llevadas, 84


ambos dejaron el grupo de Dido 85 (10)

y en el aire malsano se acercaron,

tan fuerte fue mi grito afectuoso: 87


«Oh criatura graciosa y compasiva

que nos visitas por el aire perso 89 (11)

a nosotras que el mundo ensangrentamos; 90



si el Rey del Mundo fuese nuestro amigo

rogaríamos de él tu salvación,

ya que te apiada nuestro mal perverso. 93


De lo que oír o lo que hablar os guste,

nosotros oiremos y hablaremos

mientras que el viento, como ahora, calle. 96

La tierra en que nací está situada

en la Marina donde el Po desciende

y con sus afluentes se reúne. 99


Amor, que al noble corazón se agarra,

a éste prendió de la bella persona

que me quitaron; aún me ofende el modo. 102


Amor, que a todo amado a amar le obliga, 103 (12)

prendió por éste en mí pasión tan fuerte 104 (13)

que, como ves, aún no me abandona. 105



El Amor nos condujo a morir juntos,

y a aquel que nos mató Caína espera.» 107 (14)

Estas palabras ellos nos dijeron. 108


Cuando escuché a las almas doloridas

bajé el rostro y tan bajo lo tenía,

que el poeta me dijo al fin: «Qué piensas?» 111


Al responderle comencé: «Qué pena,

cuánto dulce pensar, cuánto deseo,

a éstos condujo a paso tan dañoso.» 114


Después me volví a ellos y les dije,

y comencé: «Francesca, tus pesares

llorar me hacen triste y compasivo; 117


dime, en la edad de los dulces suspiros

¿cómo o por qué el Amor os concedió

que conocieses tan turbios deseos?» 120


Y repuso: «Ningún dolor más grande

que el de acordarse del tiempo dichoso

en la desgracia; y tu guía lo sabe. 123 (15)


Mas si saber la primera raíz

de nuestro amor deseas de tal modo,

hablaré como aquel que llora y habla: 126





Leíamos un día por deleite,

cómo hería el amor a Lanzarote; 128(16)

solos los dos y sin recelo alguno. 129


Muchas veces los ojos suspendieron

la lectura, y el rostro emblanquecía,

pero tan sólo nos venció un pasaje. 132


Al leer que la risa deseada 133 (17)

era besada por tan gran amante,

éste, que de mí nunca ha de apartarse, 135


la boca me besó, todo él temblando.

Galeotto fue el libro y quien lo hizo;

no seguimos leyendo ya ese día.» 138


Y mientras un espíritu así hablaba,

lloraba el otro, tal que de piedad

desfallecí como si me muriese; 141


y caí como un cuerpo muerto cae.




(1)Al círculo donde se castiga el pecado de la lujuria.


(2)Minos, según la antigua mitología, después de haber reinado prudentemente en Creta, fue considerado como uno de los jueces infernales, junto con Radamante y Eaco (Eneida, VI, 432‑3), pero aquí Dante lo transforma en una fiera un tanto grotesca.


(3)Semíramis, nombre griego de una reina asiria famoso entre los medieva­les por su vida licenciosa y violenta. Para algunos representa en la Comedia el amor vicioso.


4)Dido, reina de Cartago, rompió por su amor hacia Eneas la fidelidad de­bida a su antiguo marido Siqueo. Representaría el amor apasionado.


(5)Cleopatra, reina de Egipto (69‑30 a.C.), representaría el amor interesado, dadas sus relaciones con César y Marco Antonio.


(6)Elena, hija de Júpiter y Leda, causante de la guerra de Troya, representa­ría el amor ambicioso.


(7)Aquiles, el más célebre griego de la guerra de Troya, cuyo sitio en el In­fiemo, como amante de Polixena, no es tal vez el que más convendría a su figu­ra heroica.


8)Paris, príncipe troyano, hijo de Príamo y raptor de Elena. Tristán, sobri­no del rey Marcos de Comualles y amante de Iseo, la mujer de éste último. Su historia fue celebérrima en la Edad Media.


(9)Francesca, hija de Guido da Polenta, señor de Rávena, y amigo de Dante; y Paolo Malatesta, hermano del marido de ésta, el feroz Gianciotto Malatesta, señor de Rímini, con quien Francesca había sido casada por motivos políticos alrededor de 1275. Como veremos, la propia Francesca narrará a Dante el amor desdichado que les ha condenado, en uno de los pasajes más bellos y co­nocidos de toda la Comedia. Toda la historia parece ser un ejemplo vivo de la teoría amorosa del «Dolce stil novo».


(10)Es decir, como apuntamos antes, del grupo de pecadores arrastrados por la pasión amorosa, no por la sensualidad a otras razones.


(11)El perso es un color mezcla de púrpura y negro (Convivixm, IV, XX, 2).


(12)Eco del verso de Guido Guinizzelfi: «Al cor gentil rimpaira sempre amore.»


(13)A Paolo.


(14)Descubierta, en efecto, su pasión amorosa, los amantes fueron muertos alrededor de 1285 por el marido burlado, que será condenado en la Caína, zona del círculo noveno donde se castiga a los asesinos de consanguíneos (Infier­no, XXXII).


(15)Pues fue un famosísimo poeta en el mundo, y ahora una sombra más en el Limbo, sin esperanza de salvación.


(16)Se trata de una de las novelas escritas en francés que tan famosas fueron en toda Europa a partir del siglo XII.


(17)Junto con la de Tristán e Iseo, la de Lancelot y la reina Ginebra, es la historia de amor más conocida del ciclo artúrico popularizada por la novela. El pasaje aquí aludido es aquel en que el caballero Gallehault, o Galeotto, sin saber su secreto amor, condujo a uno a la presencia del otro, e indujo a la reina a que besara al caballero.

sábado, 5 de abril de 2008

Canto IV de la Divina Comedia de Dante por Dore

No dejamos de andar porque él hablase,

mas aún por la selva caminábamos,

la selva, digo, de almas apiñadas




«Fíjate en ése con la espada en mano,

que como el jefe va delante de ellos:


Es Homero, el mayor de los poetas;

el satírico Horacio luego viene;

tercero, Ovidio; y último, Lucano.


Y aunque a todos igual que a mí les cuadra

el nombre que sonó en aquella voz,

me hacen honor, y con esto hacen bien.»


Así reunida vi a la escuela bella

de aquel señor del altísimo canto,

que sobre el resto cual águila vuela.


Después de haber hablado un rato entre ellos,

con gesto favorable me miraron:

y mi maestro, en tanto, sonreía.


Y todavía aún más honor me hicieron

porque me condujeron en su hilera,

siendo yo el sexto entre tan grandes sabios.


Así anduvimos hasta aquella luz,

hablando cosas que callar es bueno,

tal como era el hablarlas allí mismo.

miércoles, 2 de abril de 2008

Canto III de la Divina Comedia de Dante por Dore (2)


Y he aquí que viene en bote hacia nosotros
un viejo cano de cabello antiguo,
gritando: «¡Ay de vosotras, almas pravas!

No esperéis nunca contemplar el cielo;
vengo a llevaros hasta la otra orilla,
a la eterna tiniebla, al hielo, al fuego.




Mas las almas desnudas y contritas,
cambiaron el color y rechinaban,
cuando escucharon las palabras crudas.

Blasfemaban de Dios y de sus padres,
del hombre, el sitio, el tiempo y la simiente
que los sembrara, y de su nacimiento.

Luego se recogieron todas juntas,
llorando fuerte en la orilla malvada
que aguarda a todos los que a Dios no temen.

Carón, demonio, con ojos de fuego,
llamándolos a todos recogía;

da con el remo si alguno se atrasa.

Canto III de la Divina Comedia de Dante por William Blake


Canto III de la Divina Comedia de Dante por Dore (1)


POR MÍ SE VA HASTA LA CIUDAD DOLIENTE,
POR MÍ SE VA AL ETERNO SUFRIMIENTO,
POR MÍ SE VA A LA GENTE CONDENADA.

LA JUSTICIA MOVIÓ A MI ALTO ARQUITECTO.
HÍZOME LA DIVINA POTESTAD,
EL SABER SUMO Y EL AMOR PRIMERO.

ANTES DE MÍ NO FUE COSA CREADA
SINO LO ETERNO Y DURO ETERNAMENTE.
DEJAD, LOS QUE AQUÍ ENTRÁIS, TODA ESPERANZA.

Estas palabras de color oscuro
vi escritas en lo alto de una puerta;
y yo: «Maestro, es grave su sentido.»

Y, cual persona cauta, él me repuso:
«Debes aquí dejar todo recelo;
debes dar muerte aquí a tu cobardía.

Hemos llegado al sitio que te he dicho
en que verás las gentes doloridas,
que perdieron el bien del intelecto.»

martes, 1 de abril de 2008

Infierno de Dante por Botticelli


En la web la encontre varias veces, así, con y sin color.

Canto II de la Divina Comedia de Dante por Dore


CANTO II

El día se marchaba, el aire oscuro

a los seres que habitan en la tierra

quitaba sus fatigas; y yo sólo 3


me disponía a sostener la guerra,

contra el camino y contra el sufrimiento

que sin errar evocará mi mente. 6


¡Oh musas! ¡Oh alto ingenio, sostenedme!

¡Memoria que escribiste lo que vi,

aquí se advertirá tu gran nobleza! 9


Yo comencé: «Poeta que me guías,

mira si mi virtud es suficiente

antes de comenzar tan ardua empresa. 12


Tú nos contaste que el padre de Silvio, 13(1)

sin estar aún corrupto, al inmortal

reino llegó, y lo hizo en cuerpo y alma. 15


Pero si el adversario del pecado

le hizo el favor, pensando el gran efecto

que de aquello saldría, el qué y el cuál, 18


no le parece indigno al hombre sabio;

pues fue de la alma Roma y de su imperio

escogido por padre en el Empíreo. 21


La cual y el cual, a decir la verdad,

como el lugar sagrado fue elegida,

que habita el sucesor del mayor Pedro. 24


En el viaje por el cual le alabas

escuchó cosas que fueron motivo

de su triunfo y del manto de los papas. 27



Alli fue luego el Vaso de Elección, 28(2)

para llevar conforto a aquella fe

que de la salvación es el principio. 30


Mas yo, ¿por qué he de ir? ¿quién me lo otorga?

Yo no soy Pablo ni tampoco Eneas:

y ni yo ni los otros me creen digno. 33


Pues temo, si me entrego a ese viaje,

que ese camino sea una locura;

eres sabio; ya entiendes lo que callo.» 36


Y cual quien ya no quiere lo que quiso

cambiando el parecer por otro nuevo,

y deja a un lado aquello que ha empezado, 39


así hice yo en aquella cuesta oscura:

porque, al pensarlo, abandoné la empresa

que tan aprisa había comenzado. 42


«Si he comprendido bien lo que me has dicho

‑respondió del magnánimo la sombra­

la cobardía te ha atacado el alma; 45


la cual estorba al hombre muchas veces,

y de empresas honradas le desvía,

cual reses que ven cosas en la sombra. 48


A fin de que te libres de este miedo,

te diré por qué vine y qué entendí

desde el punto en que lástima te tuve. 51


Me hallaba entre las almas suspendidas 52 (3)

y me llamó una dama santa y bella, 53 (4)

de forma que a sus órdenes me puse. 54



Brillaban sus pupilas más que estrellas;

y a hablarme comenzó, clara y suave,

angélica voz, en este modo: 57


“Alma cortés de Mantua, de la cual

aún en el mundo dura la memoria,

y ha de durar a lo largo del tiempo: 60


mi amigo, pero no de la ventura,

tal obstáculo encuentra en su camino

por la montaña, que asustado vuelve: 63


y temo que se encuentre tan perdido

que tarde me haya dispuesto al socorro,

según lo que escuché de él en el cielo. 66


Ve pues, y con palabras elocuentes,

y cuanto en su remedio necesite,

ayúdale, y consuélame con ello. 69


Yo, Beatriz, soy quien te hace caminar; 70(5)

vengo del sitio al que volver deseo;

amor me mueve, amor me lleva a hablarte. 72


Cuando vuelva a presencia de mi Dueño 73(6)

le hablaré bien de ti frecuentemente.”

Entonces se calló y yo le repuse: 75


“Oh dama de virtud por quien supera

tan sólo el hombre cuanto se contiene

con bajo el cielo de esfera más pequeña, 78(7)


de tal modo me agrada lo que mandas,

que obedecer, si fuera ya, es ya tarde;

no tienes más que abrirme tu deseo. 81


Mas dime la razón que no te impide

descender aquí abajo y a este centro,

desde el lugar al que volver ansías.” 84


“ Lo que quieres saber tan por entero,

te diré brevemente ‑‑me repuso­

por qué razón no temo haber bajado. 87


Temer se debe sólo a aquellas cosas

que pueden causar algún tipo de daño;

mas a las otras no, pues mal no hacen. 90


Dios con su gracia me ha hecho de tal modo

que la miseria vuestra no me toca,

ni llama de este incendio me consume. 93


Una dama gentil hay en el cielo 94(8)

que compadece a aquel a quien te envío,

mitigando allí arriba el duro juicio. 96


Ésta llamó a Lucía a su presencia; 97(9)

y dijo: «necesita tu devoto

ahora de ti, y yo a ti te lo encomiendo». 99


Lucía, que aborrece el sufrimiento,

se alzó y vino hasta el sitio en que yo estaba, 101(10)

sentada al par de la antigua Raquel. 102


Dijo: “Beatriz, de Dios vera alabanza,

cómo no ayudas a quien te amó tanto,

y por ti se apartó de los vulgares? 105(11)


¿Es que no escuchas su llanto doliente?

¿no ves la muerte que ahora le amenaza

en el torrente al que el mar no supera?” 108


No hubo en el mundo nadie tan ligero,

buscando el bien o huyendo del peligro,

como yo al escuchar esas palabras. 111


“Acá bajé desde mi dulce escaño,

confiando en tu discurso virtuoso

que te honra a ti y aquellos que lo oyeron.” 114


Después de que dijera estas palabras

volvió llorando los lucientes ojos,

haciéndome venir aún más aprisa; 117


y vine a ti como ella lo quería;

te aparté de delante de la fiera,

que alcanzar te impedía el monte bello. 120


¿Qué pasa pues?, ¿por qué, por qué vacilas?

¿por qué tal cobardía hay en tu pecho?

¿por qué no tienes audacia ni arrojo? 123


Si en la corte del cielo te apadrinan

tres mujeres tan bienaventuradas,

y mis palabras tanto bien prometen.» 126


Cual florecillas, que el nocturno hielo

abate y cierra, luego se levantan,

y se abren cuando el sol las ilumina, 129


así hice yo con mi valor cansado;

y tanto se encendió mi corazón,

que comencé como alguien valeroso: 132


«!Ah, cuán piadosa aquella que me ayuda!

y tú, cortés, que pronto obedeciste

a quien dijo palabras verdaderas. 135


El corazón me has puesto tan ansioso

de echar a andar con eso que me has dicho

que he vuelto ya al propósito primero. 138


Vamos, que mi deseo es como el tuyo.

Sé mi guía, mi jefe, y mi maestro.»

Asi le dije, y luego que echó a andar, 141


entré por el camino arduo y silvestre.



(1)El padre de Silvio es Eneas, y su bajada a los infiemos, a imitación de la que narra de Ulises la Odisea, ocupa el libro VI de La Eneida. Roma, la ciudad fundada por los descendientes de este héroe, fue elegida como sede de los papas y cabeza del mundo cristiano.

(2) El «Vaso de Elección» es San Pablo. La imaginación medieval daba crédito al rapto celeste que San Pablo narró en su segunda carta a los corintios, y que fue el comienzo de su conversión, pero la fantasía popular le adjudicó a par­tir de esto, un viaje al Infiemo.

(3)Virgilio se hallaba en el Purgatorio, entre aquellos que se encuentran sus­pendidos entre el deseo de ver a Dios y su falta de esperanza de lograrlo.

(4)Se trata de Beatriz, a quien por vez primera se alude en el poema.

(5)La histórica Beatriz, amada por Dante en la tierra, era hija de Folco Por­tinari, noble florentino. El poeta la vio por vez primera en 1274, cuando aún era un niño, y se enamoró de ella en 1283. Alrededor de 1286 se casó con Si­mone dei Bardi y murió en 1290

(6)Su dueño, en el original «il signor mio», es Dios mismo.

(7)El cielo de esfera más pequeña es el de la luna, bajo el cual se halla la tie­rra; es decir. Beatriz excede a todos los mortales.

(8)La Virgen María, de la que Dante fue un ferviente devoto.

(9)Santa Lucía de Siracusa, a quien Dante atribuyó la curación de una enfer medad de la vista que a ella estaba encomendada por la forma de su suplicio. En la Comedia representa la gracia iluminante.

(10)Raquel, mujer de Jacob, representa la vida contemplativa, por oposición a su hermana Lía, por ello está sentada junto a Beatriz.

(11)Por el amor a Beatriz, Dante se apartó de los poetas vulgares, dedicándose a cantar a su amada con poemas excelsos.